jueves, 22 de octubre de 2009

hijos

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.

No vienen de ti,
sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas,
porque ellos,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti,
porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

Tu eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas,
son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad.

Kalhil Gibran

2 comentarios:

Luis y Mª Jesús dijo...

Me gusta como explica Séneka que descubrió que los hijos no eran suyos en su comentario a nuestra entrada de "la madriguera del conejo". También lo descubrí cuando murió José, entonces lo escribí una reflexión (antes era más dura) que años más tarde publicó una amiga con un título que no me gustó nada. Si quieres leerla está en nuestra página web: http://www.roaprieto.es/
en Quienes Somos (Santiago).
La verdadera filiación la recibimos con el ser personal,la identidad personal de cada quien es, en última instancia, ser hijos de Dios; la familia es el ámbito natural en el que accedemos de modo natural por el amor
y a través de la virtud de la piedad con los padres que son quienes nos desvelan y ayudan a descubir ese origen originario que es Dios.
Un besazo

Ceci dijo...

Lo leí hace tiempo, te sigo hace tiempo... y me encantó.
La misma libertad que Dios nos deja para hacer o deshacer, la misma libertad quiero para mis hijos, pero sabiendo cómo encauzarlos para que puedan saber que siempre los papás están a su lado. Como hace Dios.

Un beso